un verdadero garabato, de como 2 cm... pero me entretuvo quién sabe en qué momento aburrido del día...

último dibujo + mi escritorio + un dibujo que hice una noche de insomnio en mi cuarto
...mi cuarto que un poco voy a extrañar
por ello en su honor lo fotografío y muestro...
Voy dos clases :)
Manos, muchas manos
los cuerpos dispuestos en fila
Los cuerpos, dispuestos en fila. Como en un exhibidor. Disponibles a la vista, para que pasemos y pensemos ¿qué hacen? Bueno, nada, simplemente están dispuestos en fila.
No pregunten tanto. Siempre me molestó que me dijeran ante un dibujo… ¿y ese quién es?, ¿a quién dibujaste ahí?, ¿yyy… cómo se llama aquél?
¡Vaya una a saber! La gente se presenta de repente así porque sí. Y el lápiz avanza. Es una persona cualquiera, en un lugar cualquiera, un día cualquiera.
¡Cuánta fea, fea pereza!
Porque -en definitiva- no hay más que unas cuantas personas aquí, dispuestas en fila. Y si cada uno toma del exhibidor lo que quiere, está muy bien, cada uno con su lectura, y hasta podemos terminar con tanta pereza.
en el colectivo
-Tengo los pensamientos caídos- dijo una voz de mujer. Yo dormitaba, como de costumbre. Pero la frase me despabiló.
Inmediatamente se me ocurrió pensar que los pensamientos pueden estar caídos porque se deprimen... y que ésa, la de la señora que conversaba, era una bella frase. Porque claro, los pensamientos se nos caen de vez en cuando.
Y me pregunté, entonces, cómo se caen los pensamientos. ¿Se nos quedan en la mente, marchitos y descoloridos? ¿Resbalan de la cabeza hacia el suelo? ¿Saltan de una persona a la otra? ¿El olvido los mata, la tristeza los apaga?
Nada de eso.
-Sí, claro Norita, pero es cuestión de regarlos un poco de vez en cuando y luego se levantan- dijo la voz de la otra mujer que dialogaba.
Qué mente rebuscada, me dije, con un poco de vergüenza.
preciosa dama azul
Pobre la mujer azul
era una doncella,
con sus dedos hizo cruz
y chau.
Sólo la mujer azul
era la más bella,
como el brillo de un puñal
oh no!
Habla sola
en su tonel
sin reír,
abismal.
Pobre la preciosa dama azul!
Pobre la mujer azul
que ya no es corpórea,
con sus dedos hizo cruz
y chau.
Sólo la mujer azul
era la más bella,
como el brillo de un puñal
oh no!
Habla sola
en su tonel
sin mirar,
abismal.
Pobre la preciosa dama azul!

pertenece a Luis Alberto Spinetta.
Oh!
No se pretende que sea la expresión de quien visite este blog que está inaugurándose!